¿Puede Twitter llevar a personas a la calle?

Por Timothy B. Lee.

Timothy B. Lee es miembro del Centro de Tecnologías de la Información Política de la Universidad de Princeton y un académico asociado del Instituto Cato. Texto tomado del New York Times, traducido por Diego E. Hernández.

Ningún movimiento social puede tener éxito sin activistas dispuestos a tomar riesgos serios para su causa. Pero otros factores también son importantes. Estos incluyen una masa crítica de ciudadanos comunes que por lo menos simpaticen, si es que no apoyan activamente, a la causa del activista, y una estrategia para alcanzar y persuadir al mayor número posible de esos ciudadanos. Lo que hace revolucionario al Internet no es sólo que haga más fácil que los activistas se comuniquen entre sí, sino que les proporciona con nuevas y poderosas herramientas para informar y persuadir a sus compañeros ciudadanos.

Antes de Internet, las comunicaciones personales, como cartas y llamadas telefónicas no llegaban a las suficientes personas como para amenazar a los regímenes represivos. El movimiento por los derechos civiles es un buen ejemplo. No podría haber tenido éxito sin los esfuerzos de grupos organizados, como la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) y la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano. Pero la aparición de la televisión como un medio de comunicación masivo fue también un factor importante. En 1963, millones de estadounidenses podrían encender sus televisores para presenciar el tratamiento brutal de Bull Connor hacia los manifestantes de Birmingham y el famoso discurso del Dr. King desde la escalinata del Monumento a Lincoln. Pocas de las personas que vieron las tácticas de Connor se prepararon por sí solas para marchar en el sur de los Estados Unidos, pero las imágenes convencido a millones de personas para apoyar la legislación de derechos civiles.

Las redes sociales prometen ser un agente más potente para el cambio. En la década de 1960, sólo los movimientos sociales de más alto perfil podían atraer la atención de las cadenas nacionales de televisión. Por el contrario, la combinación de YouTube y de dispositivos móviles con video integrado dan a cualquiera acceso a una audiencia global. El encendido debate en curso sobre el derecho de los ciudadanos a grabar su interacciones con la policía es sólo un ejemplo del potencial subversivo de estas tecnologías.

Los efectos de la omnipresente tecnología de la comunicación de muchos a muchos será más profunda en los países que carecen de libertad de expresión. Los gobiernos represivos mantienen su poder mediante el control del flujo de información hacia y entre sus ciudadanos. Ésto fue relativamente fácil de hacer en el siglo XX debido a que la censura podía centrarse en el control de los medios masivos de comunicación. Las comunicaciones personales, como cartas y llamadas telefónicas simplemente no llegó a un número suficiente de personas para constituir una grave amenaza para el régimen.

El Internet está rompiendo la dicotomía entre la comunicación pública y personal, y en el proceso que está haciendo el trabajo de la censura mucho más difícil. Cuando ocurren los eventos que el gobierno les gustaría minimizar, las noticias se propagan rápidamente a través de correos electrónicos, mensajes de texto, actualizaciones de estado en redes sociales, video en línea, etc. Censurar millones de mensajes personales en tiempo real es un proceso difícil y engorroso, lo que significa que el Estado tiene una capacidad mucho más limitada de mentir a sus ciudadanos sobre lo que está pasando.

Y ésto significa que las sociedades del siglo XXI serán una tierra más fértil para los activistas de todo tipo. Los activistas en el mundo libre encontrarán mucho más fácil documentar y dar a conocer las injusticias. Los ciudadanos en sociedades represivas pero conectadas son más propensos a estar bien informados acerca de, y tal vez insatisfechos con, sus gobiernos. Y cuando los activistas en los regímenes represivos lleven a cabo protestas, los ciudadanos de otras partes del país serán mucho más propensos a escuchar acerca de ellos. Protestar en contra de la injusticia siempre será una tarea difícil y peligrosa, pero Internet da a los activistas de todo el mundo un arma nueva y poderosa contra la tiranía.

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